Guía

El Proyecto que Duró el Doble de lo Previsto: Por Qué Ocurre y Cómo Evitarlo

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Un restaurante que tenía que abrir en octubre abre en febrero. Cuatro meses de local cerrado, equipo contratado sin poder trabajar, campaña de lanzamiento disparada antes de tiempo, y una inversión financiera que sigue generando costes sin generar ingresos.

No es un caso excepcional. Es el patrón más habitual en proyectos de interiorismo comercial mal gestionados en España. Y lo más frustrante es que los retrasos no llegan de golpe: llegan en pequeñas acumulaciones, cada una con su justificación razonable, hasta que el calendario original ya no tiene ningún sentido.

Por qué los retrasos no son mala suerte

Los proyectos que se retrasan no se retrasan por imprevistos imposibles de anticipar. Se retrasan porque las decisiones críticas se tomaron tarde, o no se tomaron bien, o las tomó alguien que no tenía autoridad para tomarlas.

Un contratista que empieza la obra sin la documentación técnica completa va a parar en el primer momento en que necesite una especificación que no tiene. Un estudio que presenta renders sin haber cerrado los planos de instalaciones va a descubrir contradicciones durante la obra que van a requerir rediseño. Un cliente que toma decisiones sobre materiales con la obra empezada genera retrasos en los pedidos que el calendario original no contemplaba.

Todo esto es predecible. Y todo esto se puede prevenir con una secuencia de trabajo correcta antes de que empiece la obra.

Las tres causas más comunes de retraso en proyectos comerciales

La primera es empezar la obra antes de tener la documentación técnica cerrada. Es la causa más frecuente y la más cara. La presión por abrir lleva a muchos operadores a aprobar el inicio de obra con los planos todavía en proceso. El resultado es una obra que para constantemente a esperar decisiones que deberían haberse tomado antes.

La segunda es no gestionar bien los plazos de entrega de materiales y equipamiento. En proyectos de hostelería, la cocina industrial puede tener plazos de entrega de 8 a 12 semanas desde el pedido. Si ese pedido se hace cuando la obra ya está empezada, en lugar de antes, la obra termina y no hay cocina. El local está listo pero no puede operar.

La tercera es la tramitación de permisos. En Madrid, una licencia de obras para un local de hostelería puede tardar entre 6 y 16 semanas dependiendo del tipo de intervención y del distrito. Muchos proyectos no incorporan ese plazo al calendario inicial porque el cliente no sabía que existía, o porque el estudio no lo comunicó con claridad desde el principio.

Qué cuesta un retraso en términos reales

Un mes de retraso en la apertura de un restaurante en Madrid con una facturación proyectada de 80.000 euros mensuales es una pérdida de ingresos de 80.000 euros. A eso hay que sumar el coste del local durante ese mes, los sueldos del personal contratado que no puede trabajar, y el coste de relanzar la comunicación de apertura.

En proyectos de oficinas o espacios corporativos, el coste del retraso es diferente pero igualmente real: el equipo trabajando en condiciones que no son las definitivas, la imagen que proyecta un espacio de trabajo provisional a clientes y candidatos, y el coste de gestionar la transición dos veces en lugar de una.

El retraso no aparece en el presupuesto de obra. Pero tiene un coste económico real y medible que en muchos casos supera el coste de haber contratado a un estudio más caro pero más riguroso desde el principio.

Qué hace un estudio riguroso antes de que empiece la obra

Cierra el brief con el cliente antes de producir ningún diseño. Presenta una propuesta que incluye el presupuesto estimado de obra, no solo el concepto. Produce la documentación técnica completa antes de iniciar la obra. Gestiona los pedidos de materiales y equipamiento con antelación suficiente. Y comunica los plazos de tramitación de permisos desde la primera conversación, no cuando ya hay un problema.

Eso no garantiza que no aparezca ningún imprevisto. Los imprevistos existen. Lo que garantiza es que los imprevistos previsibles no se convierten en retrasos, y que cuando aparece algo genuinamente inesperado, el proyecto tiene suficiente margen para absorberlo sin descarrilarse.

Si quieres entender cómo es el proceso de trabajo en Eolos fase por fase, el artículo sobre cómo trabajamos en Eolos del primer café a la inauguración explica qué ocurre en cada paso y qué se pide al cliente en cada momento.

Si tienes un proyecto con una fecha de apertura en mente y quieres saber si el calendario es realista, cuéntanos la situación. El formulario está abajo.