El espacio que no cierra al local cuando cierra el hotel: cómo diseñar zonas de uso mixto
Cómo diseñar zonas de uso mixto en un hotel que el barrio adopte como propias. Estrategias de interiorismo para espacios hosteleros que funcionan para huéspedes y clientes locales.
Journal · EOLOS DESIGN LAB
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Un hotel que tiene su restaurante lleno solo cuando el hotel está lleno tiene un problema de diseño, no de demanda. El espacio no está funcionando para el cliente local porque no estaba pensado para él.
Los hoteles que generan ingresos de F&B consistentes a lo largo del año no dependen del huésped para llenar la sala. Tienen un restaurante o un bar que el barrio ha adoptado como propio. Y eso no ocurre por casualidad: es el resultado de decisiones de diseño específicas que hacen que el espacio funcione para los dos perfiles al mismo tiempo.
Por qué el cliente local no entra en muchos hoteles
El cliente local percibe el restaurante de un hotel como un espacio que no es para él. La señalética está en inglés, el personal atiende primero a los huéspedes, los precios están pensados para el turista que no tiene referencia del mercado local, y la decoración comunica que esto es para gente que está de paso.
Eso es una decisión de diseño, aunque el operador no la haya tomado conscientemente. El espacio comunica para quién es. Si no comunica nada al cliente local, el cliente local no entra.
La pregunta que hay que responder antes de diseñar un espacio de uso mixto en un hotel es: ¿qué tiene que sentir alguien del barrio cuando entra aquí por primera vez? Si la respuesta es "que está en un hotel", el diseño va a seguir fallando para ese perfil.
Qué decisiones de diseño hacen que un espacio funcione para los dos
El acceso independiente desde la calle es la decisión más importante. Un restaurante o bar al que se puede entrar sin pasar por la recepción del hotel elimina la barrera psicológica más grande. El cliente local no quiere sentir que está entrando en un hotel: quiere entrar en un bar.
La zonificación que permite diferentes niveles de privacidad. El huésped que desayuna necesita algo diferente al grupo de trabajo que hace una reunión informal a mediodía, que es diferente al cliente local que toma algo por la tarde. Un espacio bien zonificado puede servir a los tres sin que ninguno sienta que está en el espacio equivocado.
La relación visual con el exterior. Un espacio que se ve desde la calle, que tiene presencia en el barrio aunque estés dentro del hotel, atrae al cliente local que pasa por delante. Un espacio que está escondido detrás de la recepción no existe para quien no sabe que está ahí.
El material y la escala. Un acabado demasiado corporativo, demasiado neutro, demasiado pensado para gustar a todo el mundo, no conecta con nadie en particular. El cliente local quiere un espacio con carácter, que tenga algo que decir sobre el lugar donde está. Eso requiere decisiones de diseño más específicas y más valientes que las que produce un manual de marca de cadena hotelera.
El impacto económico de un espacio de uso mixto que funciona
Un hotel boutique de 40 habitaciones en Madrid con un bar que el barrio usa como propio puede generar entre 8.000 y 20.000 euros mensuales de F&B adicional al consumo de huéspedes, dependiendo del concepto y la ubicación. Eso no depende de la ocupación del hotel, lo que significa que es ingreso estable incluso en temporadas bajas.
Además, un restaurante o bar que el barrio valora funciona como canal de visibilidad para el propio hotel. El cliente local que usa el bar habla del hotel, lo recomienda cuando alguien le pregunta dónde alojarse en la zona, y genera reservas directas que no pasan por ninguna OTA.
Si quieres entender cómo el diseño del lobby y las zonas comunes de un hotel impactan en la conversión directa y en la reducción de dependencia de plataformas, el artículo sobre diseño de lobby hotelero que aumenta conversión directa da un marco útil para pensar el proyecto completo.
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The space that doesn't close to the premises when the hotel closes: how to design mixed-use zones
A hotel that has its restaurant full only when the hotel is full has a design problem, not a demand problem. The space is not working for the local customer because it was not designed for them.
Hotels that generate consistent F&B revenue throughout the year do not rely on the guest to fill the room. They have a restaurant or bar that the neighborhood has adopted as its own. And that doesn't happen by chance: it's the result of specific design decisions that make the space work for both profiles at the same time.
Why the local customer does not enter many hotels
The local client perceives a hotel restaurant as a space that is not for him. The signage is in English, the staff serves guests first, the prices are designed for the tourist who has no reference to the local market, and the decoration communicates that this is for people who are just passing through.
That's a design decision, even if the operator didn't make it consciously. The space communicates who it is for. If it doesn't communicate anything to the local customer, the local customer doesn't come in.
The question to answer before designing a mixed-use space in a hotel is: what does someone from the neighborhood need to feel when they first walk in here? If the answer is “that they are in a hotel,” the design is still going to fail for that profile.
What design decisions make a space work for both of you?
Independent access from the street is the most important decision. A restaurant or bar that can be entered without going through the hotel reception removes the biggest psychological barrier. The local customer does not want to feel that he is entering a hotel: he wants to enter a bar.
Zoning that allows for different levels of privacy. The breakfast guest needs something different from the work group having an informal midday meeting, which is different from the local customer having a drink in the afternoon. A well-zoned space can serve all three without any of them feeling like they are in the wrong space.
The visual relationship with the exterior. A space that can be seen from the street, that has a presence in the neighborhood even if you are inside the hotel, attracts the local client who passes by. A space that is hidden behind the reception does not exist for those who do not know it is there.
The material and the scale. A finish that is too corporate, too neutral, too much designed to please everyone, does not connect with anyone in particular. The local client wants a space with character, one that has something to say about the place it is in. That requires more specific and bolder design decisions than a hotel chain brand manual can produce.
The economic impact of a functioning mixed-use space
A 40-room boutique hotel in Madrid with a bar that the neighborhood uses as its own can generate between 8,000 and 20,000 euros per month in F&B in addition to guest consumption, depending on the concept and location. That does not depend on the hotel's occupancy, which means it is stable income even in low seasons.
In addition, a restaurant or bar that the neighborhood values works as a visibility channel for the hotel itself. The local client who uses the bar talks about the hotel, recommends it when someone asks where to stay in the area, and generates direct bookings that do not go through any OTA.
If you want to understand how the design of a hotel's lobby and common areas impact direct conversion and platform dependency reduction, the article on hotel lobby design increasing direct conversion provides a useful framework for thinking about the entire project.
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